¿Que liderazgos empresariales necesitamos?

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El monasterio de Sant Benet del Bages es de los pocos monumentos en que las diferentes épocas, desde la alta edad media hasta el modernismo, han dejado su huella. El monasterio románico, la época gótica, el barroco y el modernismo han dejado su legado monumental. En este marco, la Cátedra de LiderazgoS y Gobernanza Democrática de ESADE y Caixa Manresa, organizan unas jornadas de reflexión y debate en los que participan personas del mundo de la empresa, de la política, de la universidad y de las organizaciones sociales, para pensar sobre los liderazgos en las sociedades avanzadas.

BCN-REST-STBEN-00[1]Este año la reflexión giraba alrededor de la empresa y el liderazgo y , aprovechando la paz del monasterio y las magníficas instalaciones del Món Sant Benet, se organizaron diversas sesiones de debate con el objeto de identificar aquellos elementos de liderazgo que han de permitir afrontar los retos de una economía y una sociedad en constante cambio.

En mi opinión, estamos viviendo una situación económica que pone a prueba la capacidad y la calidad del liderazgo empresarial del país. Durante el curso pasado la pregunta más frecuente que nos hacían los directivos empresariales era: ¿cuándo terminará la crisis económica?  . Se tenía la percepción que errores en el sistema financiero internacional estaban provocando que la crisis se extendiese hasta la economía real y llegase a las empresas que habían sido adecuadamente gestionadas. Actualmente se ha asumido que además de la crisis financiera global tenemos una crisis en Catalunya y España que afecta a todas las empresas y a todos los sectores (aunque se aprecian diferencias significativas de nivel de actividad por industrias) y que es necesario pasar del lamento o la queja a tomar decisiones. Hoy la pregunta que se plantean los empresarios es: ¿cuál va a ser la posición que va a ocupar mi empresa cuando termine la crisis?

 A pesar que el impacto de la crisis variará en función de la situación de las empresas (especialmente de su apalancamiento financiero y su diversificación geográfica) es previsible que se produzcan cambios importantes (por desapariciones, alianzas o fusiones). Las nuevas generaciones que se han incorporado a posiciones directivas, desde el punto de vista del liderazgo empresarial, están pasando la prueba de fuego de gestionar una crisis económica que para muchas empresas ha supuesto una caída drástica de la demanda, una sequía repentina de las  fuentes de crédito, tener que realizar ajustes drásticos ante la sobrecapacidad instalada y dar sentido a una organización que está  sufriendo un fuerte impacto psicológico (entre los que han tenido que salir y los que se quedan). 

El liderazgo empresarial en este país, mirando hacia dentro de las organizaciones, tiene grandes retos y quisiera señalar sólo dos que me parecen clave y que no por conocidos hay que dejar de insistir en ellos: la innovación y la internacionalización. Esta demostrado empíricamente la relación existente entre la innovación tecnológica y la mejora de la productividad y de la competitividad empresarial. En Catalunya la inversión en Investigación + Desarrollo (I+D) ha pasado en diez años de un 0,9% (1996) a un 1,4% del PIB (2006), mientras que en España es del 1,2% (2006), lo que pone de manifiesto una buena progresión pero insuficiente ante la velocidad de incremento de esta variable en otras regiones punteras europeas, que ya superan el 3%,  y hasta ante la media de la Unión Europa ( de los 25), que es de 1,85% (2005). La capacidad de competencia de la empresa residirá cada vez más en su habilidad para desarrollar nuevas tecnologías y nuevos productos. Es por este motivo, que quisiera apuntar para el debate posterior el reto de futuro que tienen el liderazgo empresarial en nuestro país de desarrollar la innovación para mejorar la competitividad de las organizaciones, y que tiene su base en la adecuada gestión del conocimiento y del capital humano.

Otro proceso extraordinariamente dinámico es la globalización, entendida como la creciente integración de las diferentes economías nacionales en un mercado mundial, que está provocando profundas transformaciones en los mercados de trabajo, de bienes y servicios, de tecnología y de capitales. La globalización de la actividad productiva, junto con la emergencia de nuevos países en la esfera internacional (los que hasta ahora se llamaban emergentes y que la última reunión del G-20 ya ha consagrado como grandes economías), han provocado cambios radicales en el ámbito competitivo de las empresas. Por un citar sólo un ejemplo, el comercio exterior en España representa el 18% del PIB (2008) y la contribución de Catalunya alcanza el 26,7% del total. Pero estas exportaciones están bastante concentradas en bienes de equipo (20,6%), automóviles (17,2%) y productos químicos (13,4%) y focalizadas en los países de la zona euro 68,9% -especialmente Francia (18,2%) y Alemania (10,6%) -. 

Quisiera dejar encima de la mesa para el debate sobre los retos que tiene el liderazgo empresarial en nuestro país de continuar con su proceso internacionalización, para logar que un mayor número de empresas emprendan esta estrategia y para que se extienda a nuevos mercados fuera de la Unión Europea, especialmente los  países BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Pero, para lograr ser un jugador relevante en este contexto mundial, la dimensión es importante y continúa siendo un reto del liderazgo empresarial, catalán y español, disponer de compañías que tengan un tamaño mínimo necesario para poder competir internacionalmente (incrementar el número de multinacionales y su dimensión).

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